La Mirada Cuántica
El límite de mirar desde un solo punto de vista
Durante años, creímos que comprender el mundo era cuestión de información. Leer más, saber más, medir más.
Pero saber no es comprender. Y comprender requiere algo que los datos por sí solos no ofrecen: miradas múltiples.
La neurociencia cognitiva lo llama actualización predictiva: nuestro cerebro no percibe la realidad, la predice (Seth, 2021). Lo que vemos depende de lo que esperamos ver. Por eso, como advierte Daniel Kahneman, el mayor obstáculo para pensar bien no es la ignorancia, sino la excesiva confianza en lo que ya creemos saber.
En un mundo cambiante, mirar siempre desde el mismo ángulo equivale a mirar cada vez menos.
La realidad como multiplicidad
El antropólogo Eduardo Viveiros de Castro sostiene que no habitamos un solo mundo, sino una constelación de mundos simultáneos. Cada persona, cultura, disciplina o tecnología observa desde un punto de vista distinto —y cada mirada ilumina algo que las otras no pueden ver.
Edgar Morin lo formuló con precisión: “El pensamiento simplificador mutila la realidad; el pensamiento complejo la enlaza”. Necesitamos pensar con muchos ojos, con múltiples inteligencias, con diferentes sensibilidades.
El futuro pertenece a quienes saben dialogar entre mundos.
Los límites de la autopercepción
Vivimos dentro de un “caché cognitivo”: un sistema de recuerdos, rutinas y certezas que nos permiten funcionar… pero que también nos ciegan. David Eagleman explica que el cerebro filtra el 99% de la información que recibe para mantener la coherencia de su relato interno.
Así también las empresas, los equipos o los líderes construyen relatos estables que, si no se revisan, se vuelven invisibles para el cambio. No es falta de inteligencia: es exceso de familiaridad.
Por eso hay que cuestionar(se) y relacionar(se) para ver lo que el sistema dejó de ver.
El poder de la mirada situada
Como recuerda Donna Haraway, todo conocimiento es “situado”: nace de un lugar, un cuerpo, una experiencia.
Nadie ve el mundo completo, pero todos vemos una parte de él. El conocimiento emerge del encuentro entre esas perspectivas. Por eso, dejarse acompañar por miradas diferentes no es una debilidad, sino un acto de inteligencia colectiva.
Bruno Latour lo expresaba así: “La verdad no está en el centro, está en la red de relaciones que tejemos para comprender”.
De la certeza al descubrimiento
En la era de los algoritmos, el riesgo no es no tener datos, sino tenerlos todos y no ver nada.
Como advierte Shoshana Zuboff, vivimos bajo una “ilusión de conocimiento”: cuanto más medimos, menos interpretamos. Por eso, consultar, contrastar y narrar desde otras perspectivas es una forma de resistencia intelectual y creativa. El conocimiento se expande cuando deja de defenderse y empieza a dialogar.
En síntesis
La realidad no es una fotografía, es un caleidoscopio. Y solo cuando giramos el prisma aparecen los colores ocultos..